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domingo, 16 de mayo de 2010

La altura de la mirada

“…que si al fin hago el esfuerzo de memoria para hablar de la Argentina de los Montoneros,
 de la dictadura y del terror, desde la altura de la niña que fui,
 no es tanto por recordar como por ver si consigo,
al cabo, de una vez, olvidar un poco.”



La mirada de los chicos vuela bajito, por eso la realidad que perciben es la misma, pero es otra. La mirada de los chicos está plagada de detalles cotidianos, de pequeños gestos y actos que los adultos en nuestra impertérrita seriedad pasamos por alto.
         En su novela La Casa de los conejos, Laura Alcoba nos sumerge en el mundo de la niña que fue, de la niña que tuvo que ser de ambos lados del Golpe de Estado de 1976, cuando la violencia partió en dos la historia de este país. Nos introduce en un mundo convulsionado, en una realidad histórica convulsionada. En su universo delimitado por la militancia de sus padres en la organización Montoneros, la guerra declarada contra la Triple A primero y luego contra la Junta Militar, y finalmente por su propio miedo ante una realidad que no comprende, pero que  exige de sus siete años una madurez brusca para adaptarse a la persecución, a la furia contenida o desatada y a la muerte. El desapego de sus afectos, la cárcel de su padre y la añoranza por una rutina quieta de comidas en familia, marcan la vida de la protagonista que lucha por preservar  la inocencia que se le prohíbe.
         Con una prosa sencilla, pero  precisa, sin más pretensiones que contar los hechos como los vivió desde la altura de su infancia, la autora repasa un retazo de la historia argentina con epicentro en una casa, que fue trinchera de una guerra que atrapó a muchos y que muchos otros decidieron ignorar.   
Esta novela pone atención a los chicos, y los rescata como los protagonistas olvidados de una época de locura y terror, y encarga a su voz la responsabilidad de narrar las marcas que esa época dejó en sus vidas para siempre.

Pablo Salguero

1 comentario:

Anónimo dijo...

Me gustó la reseña del libro de Alcoba, aunque hay dos cosas que sobre las que me gustaría reflexionar aunque sea brevemente. Una es con respecto a la cuestión de la violencia si pensamos que en 1976 la violencia partió en dos las historia del país podría pensarse que otras etapas historias estan exentas de violencia. Yo creo que mientras allá sistemas en que la desigualdad entre los sujetos sea estrucutal hay un altisimo grado de violencia: la gente se muere por hambre, por falta de atencion medica, por guerras, por malas condiciones laborales, etc.
Otra cuestión a pensar es qué consecuencias tiene esta infantilización de la memoria que propone Alcoba. Más allá de las intenciones personales (y por ende legitimas)de la autora me pregunto: ¿este libro nos acerca a una mejor comprensión de lo que fueron esos años o reduce los conflictos sociales a meros destructores de la integridad familiar y de la vida individual? Nada, es una pregunta nomás. Es para seguir pensándolo. Saludos y está genial el blog tanto en su estética como en su contenido.