Nuestra novel Ley Provincial de Educación (Ley VIII Nº 91, cap. II, arts. 51, 52 y 53) presenta, a mi criterio, un vacío importante en lo referido a la labor docente en las escuelas rurales, limitándose casi a la copia textual de los 3 artículos de su homónima nacional (L.N.N° 26.206, cap. X, arts. 49,50 y 51). Es difícil suponer a qué se debe esta limitación dadas las características demográficas del territorio chubutense y la participación que los docentes intentamos tener en la elaboración de la norma.
A principio, surge una diferencia con la Ley de Educación Nacional: en ésta se habla de “Modalidad”, mientras que en la Ley Provincial, se refiere a “Ámbito” rural. A renglón siguiente, las diferencias se diluyen sin que se pueda inferir a qué responde la diferente caracterización.
Lo que la experiencia parece mostrar es que no hay una política específica para esta modalidad o ámbito: se han aplicado las mismas medidas (de miseria o de mejora) que en las escuelas urbanas. Existe, incluso, una Dirección General de Educación Rural cuyos efectos son absolutamente invisibles. Y esto, siempre según mi humilde interpretación, ha sido uno de los factores que ha contribuido al despoblamiento de la zona rural.
Para empezar, desde la Ley, habría que definir con claridad a qué se considera “escuela rural”, y en esto, la Ley Nacional cae en una redundancia vacía ( que, como ya se ha dicho, nuestros copistas locales no percibieron o no quisieron aclarar): aquellas escuelas destinadas a atender a la población de “zonas rurales”. Pero, ¿a qué llamamos “zona rural”?. No es una pregunta retórica, ni mucho menos, sin importancia: su respuesta nos permitiría nada menos que clasificar e implementar medidas más específicas. En las escuelas primarias de la Reg. IV, donde he desempeñado casi la totalidad de mis 29 años de carrera, en Nivel Primario, estamos hablando de 26 escuelas[1], de un total de 62 (42%), que atendieron, durante el el Ciclo Lectivo 2010 a 1.951 alumnos (11% de la matrícula de la Región). ¿Es serio brindar un mismo modelo en estos àmbitos que en el urbano?. Estoy convencido de que no, màs aún, creo que sería un error suponer que estas escuelas están ubicadas en ámbios similares, por el contrario conviene postular 3 subgrupos, a fin de focalizar la atención: las pertenecientes a aldeas[2] (8 escuelas), las pertenecientes a pequeñas localidades[3] (9 escuelas) y las de la zona de chacras del VIRCH (9 escuelas[4]).
Esc. Nº | Modalidad | Ubicaciòn | Alum | Doc | Doc. extra prov. |
3 | j.compl * | Chacras de Tw. | 51 | 4 | 3 |
6 | & @ * | Los Altares | 21 | 3 | 1 |
15 | @+ | Paso de Indios | 227 | 21 | 9 |
19 | c/int.& | Camarones | 218 | 20 | 15 |
30 | c/i.& @ + | Gastre | 169 | 18 | 15 |
31 | j.c.* & @ | Cº Cóndor | 9 | 5 | 2 |
33 | @ & + | Gan Gan | 162 | 19 | 13 |
55 | @ * | Treorky | 66 | 9 | 4 |
56 | @* & + | Dique Ameghino | 33 | 6 | 3 |
61 | @ | Bryn Gwyn | 168 | 16 | 4 |
62 | *&+ | Yala Laubat | 3 | 2 | 2 |
63 | c/alb.@&+* | Chacay Oeste | 22 | 7 | 4 |
64 | @& | Loma Grande | 108 | 14 | 1 |
66 | @ * | Drofa Dulog | 49 | 8 | 3 |
77 | @ + & | Las Plumas | 73 | 14 | 7 |
78 | j.c.@& | Pte. Hendre | 94 | 14 | 5 |
92 | j.c.@&+* | Sepaucal | 11 | 3 | 1 |
95 | @&+ | Telsen | 74 | 15 | 8 |
117 | @*& | Lagunita Salada | 42 | 6 | 2 |
118 | *+ | El Mirasol | 5 | 2 | 2 |
125 | @*& | Bethesda | 70 | 11 | 4 |
128 | c/alb.j.c.@*& | Blancuntre | 22 | 5 | 3 |
130 | j.c.@ | La Angostura | 127 | 8 | 4 |
139 | 28 de Julio | 83 | 11 | 3 | |
140 | Ebenezer | 30 | 2 | -- | |
212 | c/alb.j.c.@&+ | El Escorial | 14 | 3 | 2 |
TOTAL | 1951 | 248 | 121 | ||
Los datos de cantidad de alumnos y docentes (incluye directivos, secretarios, bibliotecarios y m. Especiales) son a la finalización del Ciclo Lectivo 2010[1]. la cantidad de docentes extraprovinciales es estimativa.
(*) secciones agrupadas o plurigrado
(&) con EGB3
(@) con salas de N. Inicial anexas
(+) con salas M. J. Y Adultos






